sábado, 22 de julio de 2017

huayra spider parte dos - ambrosio 1/43





LA DELGADA LINEA ROJA

Siguiendo con el Huayra Spider blanco del post anterior, hoy les comparto el spider colorado.
En realidad es el mismo modelo que ya vieron, pero se ve que hubo un cambio de manos y algunas modificaciones, el color entre otras.



La diferencia más apreciable es en el aspecto lumínico.
Las luces delanteras ganaron en tamaño.
Fuerte el aplauso para las caladuras en los guardabarros delanteros para insertar esos strass cuadrados.
Y fuerte ese aplauso para el strass cuadrado, algo tan impensable como inesperado.



Una anécdota de Ambrosio: pasó todo un día pensando e intentando hacer las tulipas transparentes de las luces delanteras, pero cuando tuvo el tema resuelto, verificó en las fotos que el auto real no tenía tales tulipas. A mí también me ha pasado alguna vez.



Por detrás también hay cambios: se dejó de lado las viejas luces “Falcon style” y se reemplazaron por otras redondas, menos barrocas y con impronta italiana que remite a las luces del caballino rampante.
Los paragolpes traseros pasaron al recuerdo, una lástima porque me gustaban.



También hay algún cambio en el relieve del capot delantero, punto a favor para Ambrosio que no descuidó ningún detalle.



Las ruedas son las mismas pero ahora vienen color dorado, quizás un antecedente histórico de lo que luego traería el Clío Williams.




ROSSO CORSA

Antonio Sivianes había opinado que la versión blanca resemblaba la Maseratti Birdcage.
Este colorado, tan ancho y bajo hace pensar en algún Bizarrini.
No es casual que ambos referentes tienen motor delantero.



Es que el motor trasero hace los autos más compactos, más bajos y más afilados.
Y según dicen los que saben, más manejables.
Pero el motor delantero tiene otra impronta.
Trompas largas, con formas que recortan el perfil del motor, cuanto más afilada es la proa, más sensible a los relieves interiores del motor.



El puesto de manejo relegado al último tramo, un asiento apoyado sobre el eje trasero, quizás el torpedo moldeado a imagen y semejanza del conjunto caja/cardan.
Al final puede ubicarse un baúl o no, quizás pensando más en el aspecto que en la funcionalidad guardativa propiamente dicha.



Pablo Marinig también había usado alguna vez la expresión “lanchón” para definir la forma chata y muy baja, creo que tampoco estuvo desacertado.



Enfocando en los detalles, el modelo tiene de todo, y el color rojo resalta cada detalle.
La tapa del tanque de combustible, la manija del baúl, casi mágica



Los espejos retrovisores son tan pequeños que asustan.



El interior es modesto pero cumplidor, tiene lo que hay que tener.



El flanco izquierdo con un escape estilo Citroen 2CV.



Los dejo con el ángulo que màs me gusta.






That’s All Folks!




Gaucho Man
el acólito





sábado, 15 de julio de 2017

huayra spider parte uno - ambrosio 1/43






Seguramente recuerdan al Huayra Spider Stradale que les presentè hace unos meses.
Precisamente para esos días, hablando con Ambrosio, le manifesté mi entusiasmo por semejante auto y me comentó algún detalle adicional a la historia que yo tenía registrada (vean el link).
Parece ser que vino un señor (mantengo su nombre en el anonimato, no tanto para resguardarlo sino porque no lo recuerdo), que quería tener una Liebre para uso citadino.
Se acercó a Heriberto Pronello (diseñador de Liebres, Halcones y Huayras) y le pidió una Liebre.
Se ve que Pronello no tenía stock de Liebres pero tenía un chasis de Huayra sobrante, y ahí surge el modelo color blanco que vieron en el link.



La otra parte que yo no sabía es que en algún momento vino un cambio de manos y el nuevo feliz usuario pintó el modelo de rojo, aunque aparentemente hubo otras modificaciones que ya veremos en la parte dos de este post.

RESUMEN DE LO PUBLICADO

Tenemos un auto único con dos colores y dos versiones "superpuestas", apenas documentadas por un par de fotos mal enfocadas.



Ambrosio me comentó que tenía dos carrocerías disponibles, sobrantes de una serie Todo-Huayra, y que calificaban como piezas únicas.
Ante la duda, le encargué los dos modelos, sin saber que me estaba anotando en una prolongada lista de espera.
La sorpresa fue desayunarme un día en el Facebook con fotos del modelo y mi nombre como destinatario.




LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE AMBROSIO

Como modelista tengo mis ideas y algunas premisas que me guían en mi trabajo y en mi forma de llevar la colección.
Por ejemplo: todas las piezas son únicas y nunca deben salir de mi colección.
Y cuando encaré una para otra persona, por muy querida que fuera esta persona, no le di la importancia ni el esmero mínimo que uso para los modelos destinados a mi colección personal.
Ambrosio encara cada pieza como si fuera para él mismo, atendiendo los detalles más recónditos, muchos de ellos que ni siquiera serán reconocidos por el feliz usuario.



Tuve el gusto de verlo trabajar y quedé maravillado por la pasión, el método y el rigor que esconde cada detalle.



Si necesita un picaporte, va a la caja con picaportes, busca un par de picaportes y guarda la caja, aunque luego deba buscar la caja otra vez para tomar un limpiaparabrisas, la idea es que no quede nada fuera de lugar, ningún cabo suelto en esa minúscula usina de modelos.
Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa.



Y mil trucos en la manga: un pegamento para cada material o cada pieza, buscar piezas de donantes inesperados, materiales cotidianos o traídos exclusivamente de la NASA.
Y no hay secreto de sumario. Por el contrario, Ambrosio muestra y comparte todos sus secretos, ofrece calcomanías, pintura, materiales y/o cualquier otra cosa que uno pregunte.



Hablando del modelo, ya vieron algunas fotos, de todos modos les señalo algunas perlitas.
La trompa tiene luces y pilotos insertos, ademas de unos paragolpes llevados a su mínima expresión.
Para tener en cuenta las tomas de aire para los frenos en los bordes internos de los guardabarros.



Retrocediendo un poco, hay dos branquias laterales y de uno de los costados, un caño de escape.
No van a ver los picaportes porque son muy chiquitos, pero ahì están, son insertos tan tenues que da miedo mirarlos fijo.
Por el lado del medio, se ven las escobillas limpiaparabrisas.
El auto no tiene techo ni capota, por lo que no debería aventurarse bajo la lluvia, pero las escobillas están ahí.



Acá se ve el interior y uno de los picaportes.



Acá también se ve el picaporte y la trasera en general.
Los paragolpes son una maravilla,
Sobre el guardabarros hay un tapòn para la nafta y en medio una manija para abrí el baúl, tan increíble como los picaportes.



Tiene tantas cositas chiquitas, les aseguro que da miedo tomarlo con la mano.



Párrafo final para las luces traseras.
Aunque Ambrosio tiene otra idea, yo tengo idea que son luces de Ford Falcon sesentoso,



To be continued...



Gaucho Man
el aturdido